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Anhelando La Gomera 2020 - Vacaciones, como siempre, solo que algo diferentes.

En febrero finalmente llegó la hora, ¡Comenzaban nuestras vacaciones de este año! el Coronavirus no tenía a todo el mundo bajo control. Pasamos unos días agradables en Tenerife, donde visitamos a unos amigos y salimos de excursión. La caminata por el Teide fue una experiencia muy especial. Desde allí, ya podíamos divisar nuestro próximo destino: nuestra isla favorita, La Gomera. A principios de marzo viajamos en ferry a La Gomera. Una y otra vez nos hemos sentido atraídos por esta isla, y de nuevo experimentamos estar como en casa nada más llegar.

Parece que los relojes marquen la hora más lentamente aquí que en cualquier otro lugar. Es un poco como un viaje a los "buenos viejos tiempos", una época en la que la gente todavía se conocía y se relacionaba entre sí, en pequeños callejones y en las calles entre las coloridas casas diseminadas en las laderas de las montañas, en la venta de “Tante Emma Laden”, en el Fiestas ...

Aquí la vida parece ser bonita, pero difícil debido a la topografía. Sin embargo, las personas son ser felices, contentas, amigables, dispuestas a ayudar y abiertas a los demás. Los gomeros están orgullosos de su isla y tradiciones, así como de sus familias. Su entusiasmo por la vida es contagioso.

Además, estamos ante una naturaleza magnífica, impresionantemente hermosa, que aún permanece en gran medida natural. Puedes explorarla a través de maravillosas rutas de senderismo.

No es tiempo para el encuentro, más bien para la reflexión, el disfrute y la relajación real. El mundo, todo parece estar muy lejos, solo estás tú, aquí y ahora. En tus salidas te acompañas de lagartijas, coloridas mariposas y pájaros, cuyo canto es a menudo lo único que interrumpe la paz en las montañas. A veces te encuentras con rebaños solitarios de ovejas y cabras. En algunos lugares se puede escuchar el fuerte rugido del mar, relajante y reclamando respeto al mismo tiempo. La primavera hace brotar y florecer, por eso a veces caminas sobre verdaderas alfombras de flores. Huele a artemisa canaria. Las otras islas del archipiélago te saludan desde lejos. Y cuando por la tarde, la bruma nubosa entra en cascada sobre las cumbres, no puedes dejar de creer que estás en el paraíso. No hay nada que aquí no exista. Está el Parque Nacional de Garajonay con el bosque nublado de cuento de hadas, manantiales, arroyos, cascadas, montañas, profundas gargantas, paisajes de erosión, campos aterrazados, playas, bahías, mar. Puedes descubrir una flora y fauna diversa, en parte endémica.

 

 

 

Y sí, la isla también tiene mucho que ofrecer en términos culinarios, algo que siempre satisface nuestras expectativas, como el queso semi-curado de cabra, almogrote, papas arrugadas con mojo rojo y verde, miel de palma (o más bien jarabe), vinos, gomerón, mistela, frutas y verduras frescas: es un banquete. Todo ello, besado por el sol, sabe tan bien volverlo a probar!

Lo que nos lleva al siguiente tema: el clima. Es suave durante todo el año, si exceptuamos el calor extremo ocasional en la calima. Sin embargo, en las montañas puede hacer bastante frío, especialmente en invierno, e incluso hemos visto algo de nieve. Pero incluso con niebla, frío, y humedad en las montañas, siempre encontrarás algo de sol en la costa. Estas condiciones climáticas, combinadas con un aire limpio, un cielo azul brillante y muchas horas de luz, incluso en invierno, hacen de la isla un paraíso para el centroeuropeo. Algunos incluso hablan de un clima curativo.

Experimentamos todo esto nuevamente en las primeras dos semanas después de nuestra llegada a la isla. Visitamos lugares conocidos en coche y a pie, pero también descubrimos cosas nuevas. Después de todo, debes asegurarte de que todo esté bien. ¿Se está recuperando bien la laurisilva después del gran incendio de 2012?; ¿La maravillosa naturaleza está todavía en gran parte intacta?; ¿Ha podido la isla mantener su originalidad y tranquilidad y quedan aún tradiciones?; ¿Volveremos a encontrarnos con caras conocidas y cómo les ha ido en la vida a estas personas? Habremos de responder a esas preguntas importantes…..

Pues sí, esta vez tomamos contacto de forma más pausada con “nuestra” amada Gomera. No ha cambiado demasiado desde el año pasado. Hemos visto algunas caras familiares de nuevo. La naturaleza continúa recuperándose del fuego, caminar por la isla sigue siendo una experiencia maravillosa, la alfarería en los pueblos de montaña es como solía ser, en La Playa la puesta del sol todavía está acompañada de tambores, el guarapero todavía trepa y baja las palmeras con agilidad, la comida canaria sabe como de costumbre, las ranas croan su habitual concierto nocturno, y el albatros sigue graznando mientras gira en tozudas vueltas. Y, sin embargo, en comparación con las visitas anteriores, mucho ha cambiado en la isla. Lamentablemente, el Bar de María y sus conciertos en vivo ya no están, se perdió algo único. También falta el Monumento del Sagrado Corazón de Jesús en lo alto de San Sebastián. El puerto de Vueltas se ha ampliado para que los cruceros puedan atracar, nuevos miradores se han construido o renovado, o se han ampliado parcialmente para incluir restaurantes. Todo esto lo apreciamos con una mirada agridulce. Estas medidas, naturalmente, brindan comodidad para los turistas y, aunque parcialmente, también para los lugareños. La isla vive del turismo. Por otro lado, se pierde naturalidad. Afortunadamente, la isla aún está muy lejos del turismo de masas. Esperamos que este sea el caso y que los responsables moderen la expansión de la infraestructura turística.

Pero volviendo a este año. Las primeras dos semanas las pasamos como de costumbre y con buenas sensaciones. Luego vino el toque de queda en toda España para frenar la propagación del coronavirus. Nosotros también nos recogimos y nos quedamos en casa, en "nuestra" acogedora casa en las montañas de Vallehermoso. Antes toda la isla era algo así como nuestro refugio de la estresante vida cotidiana, ahora, nos refugiamos en esta pequeña casita en las montañas.

 

 

Como siempre el Roque Cano nos saluda, golpean las hojas de palma en el techo, los pájaros trinan, los gallos cantan, las ranas croan. La paz y la tranquilidad se dan cita en el Barranco. La naturaleza no echa de menos a las personas. Pero a nosotras, nos gustaría estar afuera, nos gustaría salir a caminar. Por las mañanas, miramos las montañas como de costumbre, ¿cómo está el tiempo?, ¿Están subiendo las nubes?, ¿Podríamos dar una vuelta por el Roque Cano?, ¿O hasta la Ermita de Santa Clara?, ¿A Arguamul?, ¿O simplemente hacia Vallehermoso o hasta el embalse?.

Pero filosofar no ayuda, tenemos que quedarnos en casa. Jugar, leer, pintar, hacer algunas tareas del hogar, ver al guarapero trepar a las palmeras, estos son nuestros pasatiempos principales. Por supuesto, también seguimos las noticias sobre el desarrollo del Coronavirus. Pensamos en la familia, amigos y colegas, así como en todos los afectados por el virus, o quienes lo están combatiendo. Para bien o para mal, también tenemos que ocuparnos en planificar nuestro viaje de retorno a casa.

La música nos acompaña en todo esto. "Ningún Dios nos ayuda a preservar nuestro mundo", canta nuestro grupo favorito Karat en "The Blue Planet" y notamos una vez más la extraña actualidad de la canción, que ahora tiene casi 40 años. ¡El propio grupo celebra su 45 aniversario este año! Soñamos con su Albatros en las montañas y en el mar y esperamos que la situación actual no dure "siete años oscuros" ... A pesar de todo, estamos felices de poder estar en nuestra isla favorita. Su “Flair” (toque) especial sigue ahí. Nos dedicamos a rememorar nuestras experiencias pasadas de Gomera, y ya estamos haciendo planes para el próximo año, cuando esperamos se supere esta crisis, y tal vez podamos volver a la normalidad con una nueva dimensión de las cosas realmente importantes.

"¿Recuerdas ...?", Es nuestra palabra alado. ¿Recuerdas el ajetreado viaje en taxi salvaje de Tazo a Epina? Con música a todo volumen y un conductor animado; ¿Recuerdas las comidas campestres con las familias locales en la Ermita de Santa Clara?, ¿Recuerdas al cabrero en Tazo que orgullosamente nos presentó a su rebaño?, ¿Recuerdas cómo el mayordomo de la Ermita de Santa Clara siempre nos ha estado esperando para abrirnos la iglesia?, ¿Recuerdas todas las personas que nos ayudaron cuando ambas estábamos enfermas?,

¿Recuerdas el encuentro “hippie” en Playa del Trigo?, ¿Recuerdas a las personas que llevamos en coche?.

 

 

Y nosotras, claro, recordamos a muchos de ellos, gente de todo el mundo que hablan diferentes idiomas alguno de los cuales no habíamos oído antes. Al fin y al cabo, todos buscamos lo mismo, y lo encontramos aquí: paz, tranquilidad, algo de libertad. Todo esto tiene algo de "Los niños de Torremolinos" de James A. Michener ... ¿Recuerdas ...?. Todo esto hora tras hora, y nos damos cuenta, una vez más, de que son precisamente estos encuentros y experiencias las que nos hacen volver aquí.

Así será para todos los amantes de la naturaleza que vengan a La Gomera sin prejuicios, curiosos y abiertos a la vida local. Tendrán sus propias experiencias inolvidables aquí, que lo harán volver una y otra vez. Una vez que has estado en La Gomera, no dejarás de venir a la isla. Estamos convencidos de eso.

Retornaremos a casa (Alemania) en unos días, lamentablemente es lo que toca. Pero no sin antes decir en este punto a todos en la isla "Gracias" por las maravillosas experiencias y encuentros, la ayuda, la apertura y la hospitalidad. ¡Muchas gracias a todos y especialmente a Fernando y su familia! ¡Volveremos el año que viene! Después de todo, hay que asegurarse de que todo esté bien....

Texto y fotos de Corina Nake. Se terminó de escribir en alemán el 02/04/2020. La traducción fue realizada por la Asociación para un Turismo Sostenible de La Gomera.