“Nuestra pasión es el mar, las ballenas y los delfines: un gran tesoro que disfrutamos cada día”

Susanne S. Braack es la propietaria de Oceano La Gomera, una empresa que vive por y para el mar, para el avistamiento y estudio de ballenas y delfines, y que está totalmente vinculada con una observación respetuosa de la vida marina, de la educación y de la investigación del maravilloso e increíble mundo marino.

“Yo soy alemana, pero en muchas temporadas desde hace años venía aquí, a Valle Gran Rey, en mi tiempo libre. Yo tengo una empresa alemana desde hace 22 años, y siempre me he dedicado a los delfines y ballenas. Organizaba viajes desde Alemania para Valle Gran Rey. Y finalmente, en 2008 decidí crear Oceano Gomera y tener una sede aquí en la isla. Con la empresa alemana, también tenemos un programa en México, en Baja California, Hawai y en el Océano Austral.  Por eso estamos viajando mucho siempre”.

“Yo trabajo con delfines y ballenas desde el año 93. Primero empecé con otro socio, con un barco. Pero más tarde, por diferentes motivos, ya no contábamos con este barco, y tuve que tomar la decisión de si quería seguir en La Gomera, y crear una empresa yo misma, o no.  Para mí fue muy difícil encontrar un barco para hacer el programa que ya venía haciendo anteriormente. Y en 2007 decidí prepararlo todo para crear mi propia empresa. Y la creé en 2008. ¡El año que viene ya cumplimos 10 años!”

"En 2008 decidí crear Oceano Gomera y tener una sede aquí en la isla... También tenemos un programa en México, en Baja California, Hawai y en el Océano Austral"

“Nuestra empresa está también especializada en realizar programas para OCEANO MEERZEIT en Alemania completos que incluyen la visita a la isla de La Gomera, y la salida varios días al mar a ver cetáceos. En tierra les damos información de la biodiversidad marina, y en especial de los cetáceos. Y luego salimos al mar para hacer avistamientos. El programa incluye todos los servicios: alojamiento, formación con un biólogo sobre los delfines y ballenas, las salidas al mar con un pequeño barco pesquero, etc.”

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“Una casa familiar reconvertida en casa de turismo rural: una forma de mantener el patrimonio y revitalizar las zonas rurales”

La Casa Rural La Palmita es un alojamiento que se encuentra en un lugar privilegiado. Tanto su propietaria, Alejandrina Trujillo, como su familia, especialmente su hijo Jonay, se hacen cargo de la gestión de este alojamiento.

En esta ocasión hablamos directamente con Jonay Izquierdo para conocer un poco mejor la historia de la Casa Rural La Palmita.

“Es una empresa familiar, aunque la empresaria en realidad es mi madre. Ella fue quien empezó la actividad en el año 90, en esta casa que heredó de su familia, que estaba muy vinculada a esta zona al tener terrenos y pasar aquí los meses de verano”.

“La casa se construyó entre el 50 y el 51, y era una casa familiar donde veníamos para los tenderetes, reuniones de familia, los veranos. Y… ¿Cuándo empezamos a usarla para el turismo rural? Pues fue a partir del año 90 más o menos, precisamente cuando aquí en La Gomera se empezaba a hablar de turismo rural. Había muy poco en ese entonces. Fue cuando se creó el CIT, el Centro de Iniciativas Turísticas. Eso coincidió con la época en la que estuvo cortada la carretera de Hermigua, que estuvo varios años cortada haciendo los túneles y todo eso. Entonces la gente decidió crear una asociación, un poco para fomentar el turismo a raíz de la problemática con la carretera”.

"Una de las cosas buenas de ser empresa CETS es que te obliga a tener un plan de mejoras, y a exigirte a ti mismo, como empresario, a mejorar."

“Y ahí empezó la casa a funcionar. Se arregló un poquito, para ponerla en condiciones. ¡En aquella época imagínate! No había internet, no había nada. Todo se promocionaba con un folleto, ir a las ferias quien podía ir. Como se creó la asociación, siempre iba o José María Real o alguien de la asociación que pudiese”.

“Cuando empezamos éramos muy pocas casas. Casa Rural La Palmita fue pionera, de las primeras que se empezó a comercializar como casa rural. Yo creo que empezamos como 10 casas o menos. Y todas del norte: Vallehermoso, Agulo y Hermigua”.

“Y a partir de ahí, pues primero la estuvo llevando mi hermano con mi madre. Después cuando yo me establecí aquí la cogí yo. Cuando eso yo trabajaba en el CIT, y como estaba vinculado al tema del turismo rural pues me interesaba. Y a partir de ahí, pues hemos seguido gestionándola, mejorando la casa cada cierto tiempo. La estructura de la casa no ha cambiado. Lo que sí se han hecho mejoras, se ha ido mejorando poco a poco, hasta la actualidad”.

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“Queríamos hacer algo integral, trabajar el deporte y la salud”

Richard y Andrea son una pareja emprendedora que han creado el Centro de Deporte y Salud La Fortaleza, un lugar que quiere convertirse en un espacio para encontrar la salud en todos sus aspectos, desde el físico hasta el mental.

“La idea de venir a La Gomera fue porque teníamos la idea de vivir un poco más tranquilos. La Gomera es una isla muy especial. Es más tranquilo, más seguro, y para un niño, para una familia, está muy bien. La naturaleza, esta era nuestra idea. Nosotros teníamos amigos aquí, y habíamos venido ya 5 ó 6 veces cuando nos decidimos a venirnos a vivir a Valle Gran Rey”.

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“Cultivamos, vendemos y queremos recuperar el amor por la tierra”

Lupe y Eva son dos mujeres emprendedoras y luchadoras, que han plantado la semilla de la empresa Hortigom. Con su esfuerzo y su trabajo, han visto germinar y florecer esta empresa de producción y venta de productos agrícolas ecológicos.

“Nosotras empezamos en un Taller de Empleo de Agricultura Ecológica. En ese momento pues la verdad es que no nos habíamos planteado ser una empresa, ni mucho menos, sino que empezamos un poco por inquietud de aprender algo nuevo”.

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“El sabor de nuestro mar y nuestra tierra"

El Restaurante Abisinia es sinónimo de calidad, productos frescos y locales, y un cariño especial en el trato con sus clientes.

Lorenzo y Mari regentan este restaurante situado en el barrio marinero de Vueltas, en Valle Gran Rey, y deleitan a sus clientes con recetas de siempre, dándoles un toque moderno y apostando por productos frescos y de la zona de gran calidad.

“Yo trabajaba en restauración, pero para otra gente. Y mi padre me regaló este local. Este local él lo utilizaba para guardar los amaños de pesca, porque él era pescador. Entonces le dije lo que pensaba, cuál era mi idea de montar mi propio restaurante”.

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